La evolución del año ha mostrado dos etapas. Entre abril y junio se registró el mayor impulso, cuando el crecimiento acumulado llegó a superar el 5%. A partir de julio, el desempeño comenzó a desacelerarse de manera sostenida y, entre octubre y noviembre, el indicador volvió a perder fuerza al pasar de 3,40% a 3,38%.
En noviembre el ritmo volvió a moderarse frente a octubre, confirmando que la recuperación del sector no es lineal ni está garantizada. El crecimiento continúa concentrado en pocos destinos: Rusia se consolida como el principal motor, con una expansión cercana al 17%, mientras que la Unión Europea crece 7,6%. En este último mercado, noviembre mostró una demanda más firme y, hacia el cierre del mes, una reducción de inventarios, lo que ayudó a estabilizar el desempeño del sector.
El banano ecuatoriano sigue de pie y creciendo, pero los datos confirman que no basta con resistir. El país necesita avanzar hacia una estrategia más sólida de competitividad, diversificación de mercados y fortalecimiento interno, con reglas claras y acompañamiento efectivo al sector productivo.