La identidad es mucho más que un nombre. Es el derecho que acompaña a cada persona desde su nacimiento y le permite acceder a educación, salud, protección del Estado y al ejercicio pleno de sus derechos. En ese camino, cumplir siete años representa un momento trascendental, pues es la edad en la que niñas y niños registran por primera vez sus huellas dactilares en la cédula de identidad, incorporando un elemento único, permanente e irrepetible que los acompañará durante toda su vida.
En el Ecuador, la cedulación de menores de siete años incluye el registro de sus datos personales y fotografía. Sin embargo, es a partir de los siete años cuando el Registro Civil realiza la captura, por primera vez, las huellas dactilares, debido a que, antes de esa edad, las crestas papilares (relieves en la piel que forman líneas elevadas en los dedos, las palmas de las manos y las plantas de los pies), aún no presentan la definición necesaria para una identificación biométrica confiable.
El director general del Registro Civil, Ottón Rivadeneira, sostiene que este procedimiento responde a criterios científicos y técnicos. “A partir de los siete años las huellas dactilares ya son nítidas y permiten obtener una identificación biométrica confiable. Desde ese momento se asigna al ciudadano su código dactilar, el cual lo acompañará durante su vida”, dijo.
Por su parte, Katherine Gracia, mamá de Sofía, quien llevó a su hija a actualizar su cédula, indicó: “No sabía que a partir de los siete años les capturaban las huellas, el funcionario que nos atendió me explicó todo el proceso y el motivo de por qué se realiza el proceso a partir de esa edad. Me parece que es muy importante ya que las huellas son la verdadera identidad de las personas”.
Las huellas dactilares poseen características que las convierten en uno de los métodos de identificación más seguros del mundo. Son únicas, permanentes e inmutables; es decir, no existen dos personas con las mismas huellas y estas permanecen sin cambios durante toda la vida, permitiendo verificar con certeza la identidad de cada ciudadano.
Cuando una niña o un niño cumple siete años y obtiene su cédula por primera vez o la renueva, el sistema institucional requiere la captura de sus huellas dactilares. En este proceso, un dactiloscopista del Registro Civil realiza una verificación técnica y registra el código dactilar permanente, el cual reemplaza al registro temporal asignado durante la primera infancia. De este modo, se garantiza una identificación biométrica precisa y se fortalece la autenticidad del documento de identidad.
El Registro Civil del Ecuador reafirma su compromiso de proteger el derecho a la identidad de todos los ciudadanos, incorporando procesos técnicos y biométricos que fortalecen la seguridad de la cédula de identidad y acompañan a las personas en cada etapa de su vida.