Mientras desastres naturales han destruido grandes archivos en Europa y Brasil, en Ecuador la ausencia de protocolos de conservación preventiva y el desorden administrativo dejan los tesoros de la nación vulnerables ante sismos e inundaciones.
El patrimonio documental de la humanidad está desapareciendo a un ritmo alarmante. De ahí que, debido a un deficiente ordenamiento institucional y el impacto implacable de la naturaleza está borrando siglos de historia, no solo en Ecuador, sino a nivel global.
La crisis del patrimonio no solo reside en el paso del tiempo, sino en la falta de sistemas organizativos que permitan identificar y proteger lo valioso antes de que sea demasiado tarde. Un archivo desordenado es, por definición, un archivo vulnerable.
El deterioro ambiental no es una amenaza teórica; es una realidad que ya ha pasado factura a grandes tesoros de la civilización. A nivel mundial, la falta de previsión ante desastres naturales y el cambio climático ha provocado tragedias irreparables:
El Archivo Histórico de Colonia (Alemania): En 2009, el colapso del edificio debido a fallos en obras cercanas y filtraciones de agua sepultó 30 kilómetros de estanterías con documentos que databan del año 922.
El Museo Nacional de Brasil: El incendio de 2018, exacerbado por infraestructuras obsoletas y falta de gestión de riesgos, destruyó millones de piezas y documentos únicos sobre lenguas indígenas desaparecidas.
Inundaciones en Europa y Asia: En años recientes, el aumento del nivel de las aguas ha comprometido archivos municipales en diversas regiones, donde la humedad residual post-desastre genera hongos que devoran el papel en cuestión de días.
En Ecuador, esta realidad se agrava. La falta de inventarios técnicos impide que, ante una inundación o un sismo, los equipos de rescate sepan qué salvar primero, dejando la memoria nacional a merced del azar.
Para Diana Lara, CEO de KM Solutions, empresa líder en gestión documental y preservación, el problema es estructural. Lara enfatiza que la tecnología y el orden son las únicas barreras eficaces contra el deterioro ambiental. «La pérdida de un archivo no siempre es un evento catastrófico repentino; la mayoría de las veces es un proceso silencioso facilitado por el desorden. Cuando no existe un ordenamiento técnico, no se pueden implementar protocolos de conservación preventiva. El caos administrativo es el mejor aliado de la humedad y las plagas», afirma Lara.
La CEO de KM Solutions añade: «En Ecuador, nos enfrentamos a microclimas extremos. Sin una estrategia de digitalización inteligente y una organización física rigurosa, estamos condenando nuestra historia a la inexistencia. La tecnología actual nos permite crear ‘escudos digitales’, pero estos solo son efectivos si van de la mano con una cultura de orden institucional».
La alerta busca sensibilizar sobre la necesidad de ver la archivística no como un gasto de almacenamiento, sino como una inversión en la continuidad de la nación. Se requiere de manera urgente:
- Auditorías de Ordenamiento que se refiere a clasificar y catalogar fondos documentales para priorizar su protección.
- Infraestructura Resiliente, crear depósitos con control automatizado de temperatura y humedad.
- Hibridación Documental es fomentar la coexistencia del documento físico preservado y la copia digital de alta fidelidad para consulta pública.
La historia no se puede recuperar una vez que el papel se ha desintegrado. La prevención, liderada por expertos y respaldada por soluciones técnicas, es el único camino para que el patrimonio ecuatoriano sobreviva al siglo XXI.